El retoLas organizaciones se enfrentan a la dificultad que suponen los sistemas fragmentados.
Los empleados, visitantes y proveedores de servicios externos necesitan acceder a edificios, salas, aplicaciones y servidores. A medida que las empresas crecen, sus necesidades de seguridad evolucionan, superando a menudo las capacidades de sus sistemas actuales. Las organizaciones suelen carecer de visibilidad sobre qué usuarios se gestionan en qué sistemas y quién tiene acceso a qué dentro de todo el entorno. Lo que las organizaciones necesitan es una forma centralizada de gestionar las identidades y los derechos de acceso.
Procesos manuales
Las solicitudes se tramitan a través de correos electrónicos, tickets y formularios en papel, lo que da lugar a una sucesión de traspasos manuales.
Riesgos de seguridad
Las cuentas huérfanas y los permisos caducados permanecen activos mucho más tiempo del que deberían.
Falta de transparencia
Nadie puede afirmar con certeza quién tiene acceso a qué, ni por qué.
Aumento de la carga administrativa
Cada cambio de identidad supone un trabajo duplicado en todos los sistemas afectados.